Prédica
De todo corazón
Palabra Viva · 1 de septiembre de 2026
Ejemplos bíblicos de una entrega voluntaria: Abel, el pueblo que aporta al tabernáculo, David preparando el templo y la viuda. El mensaje subraya que Dios busca el corazón antes que una cantidad o una apariencia.
Las referencias se abrirán en YouVersion con esta versión. El texto del bosquejo y los pasajes escritos no cambian.
Bosquejo del mensaje
Introducción
Podemos hacer algo por obligación, necesidad o para quedar bien. La enseñanza contrasta esas motivaciones con una respuesta voluntaria a la bondad de Dios: hacer lo que ofrecemos al Señor de todo corazón.
1. Responder voluntariamente a la bondad de Dios
El salmista reconoce la ayuda y la liberación recibidas y responde con una ofrenda voluntaria y alabanza. La gratitud, no la presión, es el punto de partida.
2. La disposición importa: Abel y Caín
El relato se usa para examinar la actitud con que presentamos algo a Dios. La enseñanza invita a ofrecer con fe y a revisar el corazón, sin convertir la ofrenda en una forma de aparentar.
3. Aportar con voluntad y con lo que hemos recibido
En la construcción del tabernáculo participan quienes están dispuestos. Los recursos, las capacidades y el trabajo tienen lugar en una respuesta compartida. Dios no llama únicamente a una cantidad, sino a un pueblo dispuesto.
4. Preparar con amor lo que otros continuarán
David no construyó el templo, pero preparó recursos para su realización. El mensaje destaca su afecto por la casa de Dios, el gozo de dar voluntariamente y el reconocimiento de que todo procede del Señor.
5. Dios mira el corazón y no solo la cantidad
La viuda permite contrastar la cantidad visible con la entrega real. No es una invitación a actuar por impulso o bajo presión, sino a examinar la confianza y la motivación con que ofrecemos.
6. Entregar primero el corazón
Los recursos no compran el perdón ni sustituyen una relación con Dios. El mensaje culmina con el llamado a darle el corazón y acercarse con arrepentimiento sincero.
Conclusión
Hacer algo de todo corazón significa responder libremente al amor de Dios, reconociendo que todo lo recibido viene de él. La invitación final es volver a Dios y ofrecerle primero nuestra vida.